Paulo - Keiko
Política

Dificultades de gestión y "doble vara" señala analista político donde analiza el complejo inicio del gobierno de Keiko Fujimori

Al cumplirse las primeras tres semanas del nuevo gobierno, el analista político Paulo Vilca Arpasi ofreció un balance crítico sobre los primeros días de gestión de la presidenta Keiko Fujimori, advirtiendo sobre serias limitaciones en la capacidad de respuesta estatal, la falta…

Paulo - Keiko

Al cumplirse las primeras tres semanas del nuevo gobierno, el analista político Paulo Vilca Arpasi ofreció un balance crítico sobre los primeros días de gestión de la presidenta Keiko Fujimori, advirtiendo sobre serias limitaciones en la capacidad de respuesta estatal, la falta de un liderazgo político claro en el gabinete y una preocupante desconexión con el sur del país.

Vilca Arpasi señaló que Fuerza Popular está experimentando, por primera vez desde la década de los 90, lo que realmente significa ser gobierno y no oposición. Explicó que, desde el año 2016, el partido se movió con mucha comodidad obstaculizando y criticando desde el Parlamento, una tarea que calificó como "sencilla" en comparación con la responsabilidad de proponer soluciones, decidir y gobernar.

"Ahora les toca un rol diferente y ahí se ven severas limitaciones", afirmó el especialista. Añadió que la mandataria, quien antes mantenía una relación muy distante con la prensa, ahora se encuentra bajo el escrutinio público las 24 horas del día, lo que permite observar con mayor nitidez sus verdaderas prioridades y la visión de su gestión.

Para el analista, el Consejo de Ministros presenta una preocupante falta de articulación. "Se puede ver un gabinete al que le falta una suerte de director de orquesta", sostuvo Vilca, detallando que cada ministro parece manejar su propia agenda. Criticó que el presidente del Consejo de Ministros, Luis Galarreta, apenas haya tenido una aparición pública desde que asumió el cargo, dejando que la propia Keiko Fujimori intente llenar ese vacío político mediante viajes, visitas de campo y transmisiones en vivo que buscan simular un gobierno hiperactivo.

A esta crítica se suma el cuestionamiento sobre la frivolidad de la comunicación presidencial en plataformas virtuales, donde la mandataria difunde contenidos sobre su cutis, sombreros o temas personales cotidianos, en lugar de priorizar explicaciones técnicas sobre problemas urgentes como la seguridad ciudadana o los planes de prevención ante el fenómeno de El Niño.

Uno de los puntos más agudos del análisis de Vilca Arpasi es la existencia de un sesgo geográfico en la atención de emergencias por parte del Ejecutivo. Denunció una "doble vara" gubernamental que prioriza políticamente las zonas donde la presidenta mantiene su base electoral.

Como ejemplo, mencionó la celeridad con la que Fujimori viajó al norte y atendió con subsidios de combustible las protestas en Ucayali (región donde ganó en segunda vuelta). Sin embargo, contrastó esto con la total inacción frente a los problemas viales del sur peruano, específicamente en el tramo de Quebrada Honda y Atico (vía Arequipa-Lima), donde decenas de vehículos y transportistas llevan días varados debido al colapso de la carretera sin que se registre presencia de ministros.

Aunque las encuestas iniciales le otorgaron a Keiko Fujimori un 60% de aprobación, el politólogo precisó que este respaldo proviene principalmente de la ciudad de Lima y que no dista mucho del apoyo inicial que recibieron en su momento mandatarios como Pedro Pablo Kuczynski, Alan García u Ollanta Humala.

Vilca atribuyó esta aparente estabilidad a un fuerte soporte mediático de carácter nacional y corporativo con base en Lima, el cual evita mantener la postura crítica e inquisidora que se tuvo con anteriores presidentes y busca proyectar la idea de que "todo está sobre ruedas". Sin embargo, advirtió que la popularidad de los presidentes peruanos suele caer a partir del cuarto o quinto mes, y que el gobierno podría erosionarse rápidamente debido a factores de conflictividad social, escasez hídrica en el sur o eventuales choques políticos entre la Cámara de Senadores (favorable al oficialismo) y la Cámara de Diputados, que posee facultades para interpelar y censurar ministros.